Segunda parada: Folegandros, aunque incapaz de pronunciar bien el nombre acabé por llamar a la isla Foli.
En esta isla sólo estuvimos un día y a mi fue la que más me gustó o, al menos, en la que más disfruté.
Desde el puerto tiene aspecto de estar desértica. El camping, está en Livadi que aparentemente es un pueblo pero tan sólo tiene eso, un camping y una playa. Sin embargo, según entras un poco al interior te encuentras con Chora, un pueblo blanco precioso.

El mar se ve desde todos los rincones del pueblo y, aunque sólo hay grandes acantilados, ese color turquesa, que casi te permite ver el fondo, te incita a saltar.
Sonando: Switchfoot — This is your life





